AUDIENCIA 20 / EL ITINERARIO DE UNA GENERACIÓN

07-02-2020 | Desde Francia, Patricia Verd Palacio -hija menor de Sara y Marcelo- interpeló a los imputados. Teresa Meschiatti -militante de la Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)- y la historiadora sanjuanina María Cristina Hevilla aportaron elementos sobre el contexto de las agrupaciones políticas de fines de los sesenta y el recorrido militante del matrimonio desaparecido. La próxima audiencia será el viernes 21 de febrero a las 9:30.

Luego de la feria judicial, la primera audiencia del año continuó con la reconstrucción del caso Verd-Palacio, pareja secuestrada en San Juan en 1971. Se oyeron tres declaraciones testimoniales, dos de ellas mediante videoconferencia.

Patricia Verd Palacio tenía cinco años cuando irrumpieron en su casa: “No tengo muchos recuerdos, he borrado la cara de esta gente”, dijo al comenzar su relato. Lamentablemente, sus palabras llegaron apenas perceptibles a la sala del Tribunal Oral Federal por una mala conexión con el Consulado Argentino en París, donde debió presentarse para declarar.

Testimonio por videoconferencia de Patricia Verd Palacio

“Me acuerdo de uno muy joven, armado, que nos acompañó hasta la casa de mi tía María Eugenia, hermana de mi papá”, agregó respecto de los responsables del operativo que acabaría en las desapariciones. Más adelante, a raíz de una pregunta del abogado querellante, indicó que nunca había realizado un reconocimiento fotográfico, pero que, a pesar del shock, quizás podría identificarlo.

“Nunca pensé que este momento iba a llegar”, señaló en relación al juicio, “acostumbrada a la historia de la justicia argentina”. Y agradeció “a todos los que han trabajado durante años”. También explicó que durante mucho tiempo buscó “la frase mágica para esta gente”, refiriéndose a los imputados, a quienes les reclamó por el daño irreparable que causaron al dejar a unas niñas sin su familia: “nadie puede apoderarse de la vida”.

Mariana Verd Palacio escuchando el relato de su hermana Patricia junto a fiscalía y querellas

Aunque entrecortado por las fallas mencionadas, se oyó el final de su conmovido testimonio: “A mi papá y a mi mamá siempre los llevo conmigo con amor”.

Teresa Meschiatti volvió a prestar testimonio en un debate de lesa humanidad en Mendoza. La mujer había declarado ante el Tribunal Oral Federal 1 en 2017, por la desaparición de Osvaldo Zuin. Desde el Consejo de la Magistratura, con 76 años, contó detalladamente lo que sabía acerca de Marcelo Verd y Sara Palacio.

Testimonio de Teresa Meschiatti por videoconferencia desde Córdoba

Su militancia política la llevó a conocer al matrimonio en 1967. “Era una época de luchas de los pueblos”, puntualizó. Y ejemplificó con la Revolución Cubana, la Guerra de Vietnam, el Apartheid, los curas del Tercer Mundo. Según dijo, en Argentina se quería implementar el modelo cubano, y “muchos compañeros fueron a Cuba a formarse militarmente”. Entre ellos, Marcelo Verd y Sara Palacio. Supo esto por Carlos Olmedo, dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), quien compartía militancia con “Armando” -Marcelo-. Por anécdotas que le contaron a ella, Teresa resaltó que Verd destacaba por sus habilidades físicas.

En 1969, Meschiatti trabajaba como secretaria de la Fundación Gillette y se encargaba de la repatriación de científicos exiliados luego de la conocida “Noche de los bastones largos”. Allí se enteró de que un exagente cubano había vendido información a la CIA: un listado de nombres de personas que habían pasado por países socialistas para arribar a Cuba, en el que figuraban Marcelo Verd y Sara Palacio. Posiblemente desde ese entonces ya eran blanco de persecución política.

Teresa confirmó que conoció a Marcelo. Compartió un encuentro en una quinta de San Luis, durante el cual recibirían formación militar pero solo hicieron algunos ejercicios físicos.

En 1971, la familia Verd Palacio regresó a San Juan. Según el testimonio, Olmedo había viajado hasta esa provincia para convencer a Marcelo de que se fueran porque sospechaba que eran perseguidos. La respuesta fue negativa.

El 2 de julio de 1971 secuestraron al matrimonio y el resto del grupo abandonó sus casas, por precaución. Días después, continuaron los procedimientos ilegales: el 6 secuestraron a Roberto Quieto; el 13, asesinaron a Juan Pablo Maestre y se llevaron a Mirta Misetich. Habían acordado que, si los secuestraban, debían aguantar las torturas unos días, hasta que llegara un abogado que legalizara su detención, pero nunca aparecieron algunos cuerpos, como el de Misetich: “No teníamos noción de que eso podía ocurrir”, lamentó Meschiatti. Un anuncio de lo que sería la dictadura del 76.

Al fondo, miembros del Tribunal Oral Federal 1

En una reunión en Buenos Aires, Meschiatti supo por Olmedo que el matrimonio había sido secuestrado cuando él salió a la panadería. A su vuelta, la casa estaba toda revuelta y en las paredes estaba escrita la sigla FAL (Fuerzas Armadas de Liberación). Escribir el nombre de otro grupo de resistencia era una estrategia que los represores se daban para desviar la responsabilidad en una investigación. Querían “dar la idea de que fueron otros militantes”, aseguró la testigo.

Los primeros días de noviembre del mismo año, cayó Olmedo en un enfrentamiento por conflictos en la empresa FIAT.

María Cristina Hevilla es historiadora y llegó desde San Juan para compartir con el tribunal el resultado de sus investigaciones sobre los hechos que rodearon a los secuestros. La familia Verd, explicó, era muy conocida en esta provincia.

Testimonio de María Cristina Hevilla

Su trabajo comenzó como una colaboración con el boliviano Gustavo Rodríguez Ostria, especialista en posguevarismo, y la llevó a consultar fuentes periodísticas locales y nacionales y archivos policiales de San Juan, La Plata y Buenos Aires. También realizó entrevistas y pudo trazar el itinerario del matrimonio hasta su desaparición.

Sara y Marcelo comenzaron a militar en Córdoba en la Federación Universitaria, en épocas de la “laica o libre”. Cuando el Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) -de orientación guevarista- hizo su aparición en el norte, grupos de jóvenes de dicha provincia se vincularon y la pareja cuyana se incorporó. Poco después la organización fue desbaratada y parte de sus militantes pasaron a la clandestinidad. La familia, ya con Mariana, se trasladó a Tucumán. Allí nació Patricia.

En 1966 decidieron ir a Cuba. Las familias creyeron que habían recibido una beca para viajar a Francia. Sin embargo, después de pasar por Praga, volaron a la isla, donde recibieron entrenamiento militar y político hasta fines de 1968 o principios de 1969. Originalmente la idea era unirse al Ejército de Liberación Nacional (ELN) del Che en Bolivia, pero luego de su muerte regresaron a la Argentina. Bajo la conducción de los hermanos Peredo, las ramificaciones continentales de la organización persistían y el ELN se sostuvo en nuestro país. La pareja -tal vez únicamente Marcelo- habría integrado la columna 1 desde su llegada a Buenos Aires, como aseguraron algunos testimonios que acreditaron su participación en acciones armadas: la explosión de los supermercados Minimax un domingo ante la visita de Rockefeller –dueño de la cadena- o la toma de Garín.

Para cierta bibliografía, esta última ya sería una operación de las FAR dado que en 1969 el ELN argentino se disolvió sin darse a conocer públicamente cuando el Chato Peredo se hizo cargo de la dirección del grupo boliviano. Sus miembros locales se dispersaron y algunos -Carlos Olmedo, Marcos Osatinsky-, además del matrimonio Verd-Palacio, formarían las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). En esta transición entre ELN y FAR, Marcelo habría dictado entrenamiento físico en la finca del Chango Touris en San Luis.

En abril de 1971 las FAR se adjudicaron el asalto a un camión de armas en Pilar, provincia de Buenos Aires, operativo en el que murió el teniente Asúa. Para estas fechas, dos o tres meses antes del secuestro, la familia Verd-Palacio regresó a San Juan y se instaló en la vivienda de la calle Arenales. Hevilla no pudo comprobar si Sara y Marcelo mantenían actividad política en ese momento. Algunas versiones sostienen que se habían retirado a esta provincia para blanquearse. Otras explican que tomaron distancia de las FAR por la discusión sobre la confluencia con el peronismo, hecho que se concretó finalmente en 1973: la pareja habría seguido defendiendo la propuesta de expansión continental desde el foquismo guevarista.

En relación a las fuentes, el fiscal Dante Vega preguntó por la información que la historiadora logró recabar de los documentos policiales consultados a lo largo de su investigación. Según la testigo, los datos del expediente judicial eran similares a los que circularon en la prensa respecto del secuestro: las siglas “FAL” pintadas en naranja sobre la heladera y una de las paredes, la hamaca tejida y la presencia de armamento. También observó que, luego de las desapariciones, el Departamento de Informaciones (D2) de San Juan hizo seguimiento de medios para detectar cualquier dato referido a la pareja. Además, y para su sopresa, la Dirección de Inteligencia de la Policía de Buenos Aires (DIPBA) tenía mucha información sobre el movimiento de la familia por Europa, incluso los hoteles en los que se había hospedado.

Al igual que Meschiatti, mencionó la lista que el exagente cubano Castro Hidalgo habría entregado a la CIA con los nombres de las personas que habían ingresado clandestinamente a Cuba (el informante trabajaba en la embajada cubana en Francia realizando los pasaportes falsos), por lo que las personas nombradas eran conocidas por las Fuerzas Armadas y de Seguridad, aunque no pudo precisar cómo llegó ese listado a la Argentina.

También mencionó la posibilidad de que Carlos Olmedo hubiera estado presente en la vivienda la noche anterior a las desapariciones -tal como declaró  Meschiatti- a partir de algunos testimonios. La historiadora agregó que Olmedo fue asesinado poco después en Córdoba, tras lo cual las FAR quedaron “descabezadas”.

María Cristina Hevilla

A pedido de la fiscalía, la testigo explicó que las detenciones -o intentos de detención- de  Quieto, Maestre, Misetich y Vargas Álvarez, todas ocurridas en 1971, están vinculadas al caso Verd-Palacio porque dichas personas compartieron entrenamiento en Cuba o grupo político con el matrimonio.

Por último, Hevilla relató que entrevistó a Angélica Palacio, hermana de Sara, quien le aseguró que Bulacio se había infiltrado en la familia para secuestrar a la pareja. El hombre -mencionado en varios testimonios como un miembro del Destacamento de Inteligencia del Ejército- era originario de San Juan y dirigía la escuela militar en Mendoza, a la cual asistían efectivos de la vecina provincia.

La próxima audiencia será el viernes 21 de febrero a las 9:30.

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